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sábado, 13 de diciembre de 2025

LA IGLESIA DE SANTO TOMÁS CUNTUARIENSE DE TORO.



            Este templo es uno de los testimonios acreditativos de la corriente de devoción que suscitó en la cristiandad el arzobispo de Canterbury Tomás Becket inmediatamente después de su canonización en 1173, tres años después de que lo asesinaran unos caballeros instigados por Enrique II de Inglaterra. Leonor Plantagenet, hija de éste y reina de Castilla por su matrimonio con Alfonso VIII, contraído en 1170, el año del martirio del santo arzobispo, fue impulsora directa de su culto en el territorio castellano y al menos ocasión que lo propició en el leonés.

 

            Respecto al origen, la primera referencia documental conocida data del 30 de mayo de 1195, fecha en la que el obispo de Zamora, Martín I, con el beneplácito de su cabildo, concedió al abad Isidro y a la comunidad del monasterio premostratense de San Miguel de Gros los diezmos de las tierras y viñas que un mercader llamado Mateo les había dado o había de darles para la obra de la capilla de Santo Tomás Cantuariense que el mismo había erigido en Toro (“ad opus capelle Sancti Tome Cantuariensis quam ipse edificavit in Tauro”), no sabemos si inducido por el hecho de que también fuera mercader el padre del santo. Aquella capilla poco después adquirió rango de iglesia parroquial, perteneciendo al monasterio cisterciense de Santa María de Meira y a un tal Salvador “maneiro” de Toro, con cuyo consentimiento el abad del mismo, Pelayo Martín, en 1208 reconocía al obispo de Zamora, Martín I, los mismos derechos que tenían las otras iglesias de Toro y de su término a cambio de protección y de ciertas concesiones. Resulta inequívoca la referencia de este documento al templo que nos ocupa, en él advocado sin sobrenombre propio, como de santo Tomás de Toro (“Sancti Thome de Tauro”), donde existían entonces otras dos iglesias parroquiales dedicadas a santo Tomás apóstol, una junto al puente viejo y otra el mercado de las Uvas, pues precisa su ubicación fuera del segundo recinto amurallado, el recién erigido en los primeros años del reinado de Alfonso IX de León, antes de que finalizara el siglo XII, y cerca de la principal plaza del Mercado, la denominada de Santa Marina (“que sita est extra muros ipsius castri, iusta fórum rerum uenalium”). Es, por tanto, una de las nueve parroquias nuevas que surgieron extramuros, en la meseta superior de la ciudad, durante el reinado de Alfonso IX como núcleos aglutinantes de los repobladores atraídos por los fueros de tan benéfico monarca.

 

            Recayó de nuevo esta iglesia en sus poseedores iniciales, los premostratenses del cercano monasterio de San Miguel de Gros, que la servían mediante un prior designado por el abad y aceptado por el obispo de Zamora. En 1449 cerró sus puertas este monasterio y su comunidad se sumó a la de Retuerta, que mantuvo este priorato de Toro hasta la exclaustración en 1835.

 

            Entre las colaciones parroquiales de Toro la de esta iglesia era de las más extensas, aunque pequeña en términos absolutos, porque la población toresana en la edad media estuvo distribuida en cuarenta parroquias. Los ingresos del beneficio curado nunca pasaron de modestos, aunque en el principal de ellos, el procedente del reparto de los diezmos, le correspondían tres décimas partes. La casa prioral, situada al norte del templo, estaba arruinada en 1573, año en que la feligresía y el monasterio de Retuerta ponen fin a los pleitos pendientes entre ellos, renunciando aquélla a la pretensión de obligar a los monjes a reconstruir a su costa dicha casa a cambio de la donación y entrega, por parte del monasterio, de “teja, piedra y madera” de la misma casa para “ensanchar su cimenterio y circuito”, así como de ”todos los corrales y suelos que en la dicha ciudad de Toro tiene contiguos y alderredor de la dicha iglesia de Santo Thomás para su ornamento y aprovechamiento” y “para que se puedan andar las procissiones libre y desembaraçadamente”.

 


            Aquel templo primitivo sería de una sola nave y de fábrica románico-mudéjar, como la mayor parte de las iglesias medievales toresanas. Nada reconocible de él ha sobrevivido a su reedificación, salvo quizás las tapias terreras del cuerpo macizo de la torre, que revistieron de ladrillo. La reconstrucción comenzó por el testero, por la actual capilla mayor, concebida como cabecera de iglesia de una sola nave, según cabe deducir de las puertas que en ambos muros laterales dispusieron para acceder a sendas sacristías, de las preciosas ventanas góticas geminadas abiertas en lo alto de los mismos y mal avenidas con las cubiertas de las capillas colaterales erigidas después, así como de la yuxtaposición de los alzados de éstas, sin adarajas ni correspondencia en sus hiladas de sillares ni en la molduración de las cornisas, y, por fin, del planteamiento forzado de los arcos ojivales de sus embocaduras. Aquella capilla gótica tiene sólido aparejo de sillería caliza en los muros, vanos conformados en arenisca de Valdefinjas o Peñalba, más dócil a los finos ornamentos del cincel, un elegante arco toral de medio punto, entorchado, y bóveda de terceletes en cuyas repisas y filateras campean las armas del promotor, don Alonso de Valdivieso, obispo de León entre los años de 1485 y 1500, que bautizarían en esta iglesia, pues las casas principales de su familia, a la que legó los derechos de patronato sobre la misma, se alzaban en su feligresía, en la calle de San Francisco.

 

            A continuación, la parroquia decidió renovar el cuerpo del templo agrandándolo y estructurándolo en tres naves de tramo único, delimitadas por dos grandes arcos formeros cuyos empujes son eficazmente contrarrestados por los alzados de la cabecera y del hastial, de modo que los correspondientes espacios se funden en un solo ámbito recomendable por su amplitud y desahogo. Para fabricar los nuevos muros se acudió a los aparejos tradicionales de tapias terreras, aceradas en las haces externas y sobrepuestas sin rafas, sobre zócalos de sillería caliza. Todo ello se cerró con espléndidas armaduras híbridas, morisco-renacentistas, contratadas en 1510 por los carpinteros Francisco de Jaén y Martín de Valmaseda, que, parcheadas y ruinosas, fueron suplantadas en 1793-94 por las “armaduras en tosco” que perviven, concebidas por el acreditado arquitecto toresano Francisco Díez Pinilla sin otras pretensiones que las funcionales.

 

            La capilla septentrional, de cantería y bóveda de crucería, de la familia Henao y Sedano, estaba terminada antes de 1540 y conserva un interesante retablo renacentista documentado en dicho año, con arquitecturas del entallador local Juan Ducete el Viejo y nueve tableros pintados por Lorenzo de Ávila y por Luis del Castillo. Es posible que la colateral del lado sur, su gemela, comprada en 1588 por la familia Zapata, coincida con la sacristía que en 1527 pretendía hacer el mayordomo de la iglesia tras llegar a un acuerdo con el patrono de la capilla mayor, el comendador don Juan de Valdivieso. Ésta luce un magnífico retablo plateresco cuya imaginería exquisita aúna corrección formal y vigor expresivo, obra del escultor Jaques Bernal, avecindado en León, acrecentada con doce tableros excelentes del pintor Lorenzo de Ávila, feligrés de esta parroquia, que trabajaría aquí mancomunado con Juan de Borgoña de Toro.

 

            Su denso patrimonio de arte mueble sufrió mermas muy lamentables por ventas para costear las obras cuestionables efectuadas en el inmueble en 1967. Con todo, todavía es cuantioso e incluye, entre otras obras apreciables, un capitel tardorromano y otro mozárabe, con sus fustes monolíticos en mármol, la resuelta escultura protobarroca del Ángel Custodio, del toresano Esteban de Rueda, y la de Santa Lucía, de su oficial Juan Calleja.



José Navarro Talegón.

martes, 26 de diciembre de 2023

Logo de 400 aniversario del "Libro de la Compañía de Santo Tomás"


En este año que comenzamos (2024) se cumplen 400 años del primer documento manuscrito que demuestra a existencia de una devoción a Santo Tomás Canterburiense organizada como Compañía en nuestro barrio de Puente Castro.

Por este motivo la Cofradía de Santo Tomás de Canterbury, como depositaria de aquella primitiva asociación pública de fieles de 1624, se ha querido hacer eco de esta efeméride con la creación de un logo conmemorativo de la misma.

Este ha sido creado por David Chimeno Álvarez, estudiante de ingeniería y miembro de la pastoral juvenil diocesana. En él se representan los tres atributos característicos de nuestro patrón. La mitra y báculo episcopal y la palma martirial, todo ello en color granate, representativo de la sangre de los mártires que murieron por la fe. Así como el nombre de nuestro titular y ambas fechas que nos recuerdan este cuarto centenario.


Si quieres saber más de la historia de nuestro cuarto centenario puedes visitar el siguiente artículo: Libro de la Compañía de Santo Tomás. 400 años de nuestra historia.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Libro de la Compañía de Santo Tomás. 400 años de nuestra historia.

En 2024 celebraremos el 400 aniversario de uno de los documentos 

más antiguos de nuestra cofradía. 


En el artículo publicado del 3 de junio de 1961 en el diario "Proa" Máximo Cayón Waldaliso hace un amplio recorrido por la historia de nuestro barrio de Puente Castro. Desde sus orígenes hasta la actualidad de su tiempo.

En ese recorrido topó con una serie de documentos, algunos desaparecidos hoy en día como el que nos atañe, de un gran interés religioso, cultural e histórico. En el antiguo archivo de la iglesia vieja del Puente, Waldaliso se pudo documentar ampliamente de la tradición sacra del barrio. Destacando la "Regla del Santísimo Sacramento. Alejandro X Papa 8 de marzo de 1652”, Regla de la Compañía de las Ánimas de San Pedro de Puente Castro” que fecha su creación en 1673 y la “Regla de San Roque 1692”. Pero la cita que hace Máximo con mayor importancia para nuestra cofradía es el "Libro de la Compañía de Santo Tomás”, de 1624, y otro ejemplar posterior, “Libro de la Compañía de Santo Tomás Cantúrriense, que se sirve en su ermita al arrabal de Puente Castro, extramuros de la ciudad de León. 24 de octubre de 1853”.



El documento además nos da otro dato destacable. De acuerdo con un decreto aprobado, en conformidad del Obispado de León, el 10 de febrero de 1884 la asociación toma “desde ese momento el nombre de Muy Ilustre Cofradía de Santo Tomás Canturiense, o de Canterbury” firmando el párroco don Simón Arias y los seises Miguel Cepedano, Remigio Moreno, Pablo Díez, José María Díez, Luciano Ramos y Norberto Torices, además de los hermanos Felipe Sierra, Francisco Redondo, que lo hicieron el nombre de la Junta General de esta misma fecha.

El cronista asegura en su artículo que 1624 es el año de creación de la primitiva cofradía, o compañía, de Santo Tomás en Puente Castro. Pero lo que sí podemos afirmar es que la llegada de la devoción del santo inglés a nuestro barrio, sea como fuere y abierto a cualquier tipo de especulación, tiene que ser anterior a este año, ya que actualmente es la fecha datada más antigua que conocemos de una asociación publica de fieles con libro propio que tenía a Santo Tomás Becket como patrón. Cumpliéndose así en este 2024, que comenzamos, 400 años de historia del santo de Canterbury en Puente Castro.

A continuación, os dejamos el articulo completo como muestra fiel de esta efeméride.



lunes, 14 de octubre de 2013

950 años de la traslación de los restos de San Isidoro de Sevilla a León


Sin duda, estamos en una época de conmemoraciones para nuestra tierra. Si en 2010 celebrábamos los 1100 años del Reino de León, y en 2012 hemos hecho lo propio con los 1100 de la consagración de San Pedro de Eslonza, en 2013 también conmemoramos otras dos fechas importantes: los 1100 años del monasterio de San Miguel de Escalada y los 950 de la traslación de los restos de San Isidoro a León, procedentes de la entonces musulmana Sevilla.

Corre el año 1063 El reino de León es la monarquía más poderosa de la península ibérica. Su rey, Fernando I, ha obtenido el trono leonés al desposarse con Sancha, hermana del rey anterior, Vermudo III, al que el propio Fernando mató en la batalla de Tamarón. Sin embargo, se abre una de las épocas más esplendorosas de la historia leonesa, ya que sus descendientes, Alfonso VI y Alfonso VII, forjarán nada menos que un Imperio.

Es época de campañas militares, y el rey leonés acaba de derrotar al rey sevillano al-Mu’tadid, quien, como requisito para conseguir la paz, debe entregarle los restos de la santa sevillana Justa, martirizada en la capital hispalense en el siglo III junto a su hermana Rufina. Así, parte de Mérida una embajada, encabezada por los obispos de León Alvito y el de Astorga Ordoño, que tiene como objeto trasladar los restos de Santa Justa de Sevilla a León.

Al llegar a la bella ciudad andaluza, el rey Mu’tadid aseguró a la embajada que nadie sabía dónde se hallaba la sepultura de Santa Justa, quizá buscando evitar así las iras de los cristianos de su ciudad, que no querían que se llevasen los restos de una de sus santas más queridas.


Alvito, hombre de reputada santidad, propuso a sus compañeros recurrir a la ayuda divina. Tras tres días de ayuno, San Isidoro se le apareció en sueños, diciéndole que era su voluntad que fuesen sus restos, y no los de santa Justa, los que fuesen trasladados a León. Le indicó el lugar exacto donde estaba oculto su sepulcro y, para dar fe de la veracidad de sus palabras, le vaticinó su muerte.

Tal y como el santo Doctor de las Españas le había indicado, tras dar tres golpes de báculo en el lugar que había visto en sueños, apareció la sepultura del santo. Al abrir el ataúd, de madera de enebro, el cuerpo desprendió un olor balsámico. El pobre Alvito se sintió de repente enfermo y, tras siete días de enfermedad, falleció, cumpliéndose así la fatal profecía isidoriana.

No se reparó en gastos al trasladar los restos de los dos hombres santos desde la antigua Hispalis a León. El mismo rey sevillano despidió con gran pompa y muchos regalos a la comitiva, que seguramente retornase a la capital del reino por la vía de la Plata. Finalmente, el cortejo llegó a León a mediados de diciembre de 1063. Los restos de San Isidoro se depositaron en el magnífico nuevo templo que el rey Fernando había mandado construir para albergar tan importantes reliquias, celebrándose los días 21 y 22 de diciembre las fiestas de consagración de la iglesia y la traslación de los restos isidorianos a nuestra ciudad. El cuerpo de San Alvito fue enterrado en la Catedral, donde aún hoy es posible visitar su sepulcro.

Así, el 22 de diciembre de 2013 los leoneses tenemos una nueva efeméride que celebrar: los 950 años de San Isidoro en León, tan vinculado a nuestra tierra. Animo al lector a que visite su basílica y conozca la historia del reino leonés. Seguro que descubre que en más de un hecho histórico importante aparece San Isidoro o su
basílica de fondo, sin duda el centro espiritual del reino leonés.

Mario Lozano Alonso
Historiador



Artículo aparecido en el último número de nuestra revista.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Santo Tomás de Canterbury en los textos medievales

En la biblioteca de la Real Aca­demia de la Historia podemos en­contrar el Códice número 9 (en la imágen). Un Códice en el que aparece un texto, una Lectio, con la vida de nuestro Santo To­más de Canterbury . Este texto es interesante visto que también aparece la mención expresa al año 1171, sólo un año después de su muerte.


Y es que la vida, el asesinato y los milagros atribuidos a Tomás Becket dieron lugar, inmediatamente, a una rica producción es­crita prontamente difundida por toda Europa.

Otro de los textos importantes está en la Catedral de Tuy (Ponte­vedra). Objeto del trabajo de Da. Ana Suárez González, Profesora Titular de la Universidad de San­tiago de Compostela del Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas, en el que analiza el Códice 1. Un manuscrito con un peculiar dossier sobre el "Libellus sancti Thome Cantuariensis Archie-piscopi", un volumen hagiográfico pregótico que dedica mucho espacio a Tomás Becket. Estudio publicado en: Hispania Sacra, LXI 123, enero-junio 2009, 9-27, ISSN: 0018-215-X

jueves, 8 de julio de 2010

Iglesias dedicadas a Santo Tomás por el mundo - Riva di Garda ITALIA



En la localidad italiana de Riva di Garda, hay una Iglesia dedicada a Santo Tomás de Canterbury que fue construida en el año 1195. Levantada junto al hospital para leprosos de esta ciudad al borde de uno de los lagos más bonitos de Italia, el lago de Garda, y a los pies de los Alpes.

Es una joya de la arquitectura románica de bloques de mampostería. Con un interior decorado con frescos del 1400, de Santo Tomás y San Adelpreto. Y en el ábside, frescos de un Cristo en Majestad y de los Apóstoles. En el exterior destaca su estilizado campanario.



martes, 18 de mayo de 2010

Pequeño recorrido por la CATEDRAL DE CANTERBURY

Sede del Arzobispo de Canterbury como primado de toda Inglaterra, Obispo Diocesano de la diócesis de Canterbury y cabeza de la comunión anglicana de todo el mundo. La Catedral es a la vez un lugar sagrado donde, desde más de mil cuatrocientos años, se celebran diariamente servicios religiosos, y parte de una Sede del Patrimonio de la Humanidad que contiene numerosos tesoros históricos.

En el año 597 d. de C., misioneros venidos de Roma convirtieron al rey de Kent al Cristianismo. Agustín, que encabezada al misión, fue consagrado Arzobispo y desde entonces el Arzobispo de Canterbury tiene establecida su cathedra (sede oficial) en la Catedral de Canterbury.

La entrada a la Catedral se realiza por la puerta de la Iglesia de Dios, de principios de la época Tudor y probablemente se construyó en memoria del hijo mayor de Enrique VII, Arturo; Príncipe de Gales, que murió en 1502 a la edad de 16 años.


DETALLES DESTACADOS DE LA CATEDRAL

La Rosa de los Vientos

La rosa de los vientos de bronce es el símbolo de la comunión anglicana de todo el mundo, de la que la Catedral de Canterbury es la Madre Iglesia. La inscripción en griego significa “La verdad os hará libres” (San Juan 8:32).

El martirio

Es el lugar precioso donde Thomas Becket fue asesinado, lo que convierte en el corazón histórico de la Catedral. Así anochecer del 29 de diciembre de 1170, los caballeros del Rey Enrique II irrumpieron en la Catedral por la puerta del claustro que se encuentra a su espalda. Mientras Becket se preparaba para el oficio de vísperas, lo atacaron violentamente con las espadas, causándole la muerte sobre estas piedras. Desde entonces, éste ha sido un lugar sagrado de peregrinación.

La versión moderna del Altar de la Punta de la Espada (llamado así porque la punta de la espada de uno de los Caballeros se rompió, por la fuerza de los golpes, al chocar con el suelo de piedra) está situado en el lugar en el que anteriormente existía un altar medieval. Durante siglos éste es uno de los puntos de peregrinaje de la Catedral. Es significativo que el Papa Juan Pablo II y el Arzobispo Robert Runcie oraron aquí el 29 de mayo de 1982, durante la primera visita que el Papa realizó a Inglaterra. El día de Santo Tomás Becket (29 de diciembre), durante una procesión a la luz de las velas después del oficio de vísperas, el Arzobispo reza aquí una oración.

La cripta oriental

En un principio, desde 1170 a 1220, la tumba de Becket estuvo situada en ella. Se cree que aquí han tenido lugar muchas curaciones milagrosas. Las dos ventanas con celosía en el centro, en la parte superior, permitían a los monjes custodiar la tumba desde la cámara de vigilancia situada arriba.

La Capilla de la Coronilla

Esta capilla se añadió para albergar la coronilla de Santo Tomás, que se le desprendió mientras era martirizado. En 1978 la capilla se dedicó a los Santos y Mártires de nuestro tiempo.

Junto a ella está la tumba del Arzobispo Hubert Walter, la tumba más antigua de la Catedral. Data de 1205 y tiene talladas cabezas románicas.

La tumba del Príncipe Negro

Más allá, a su derecha, se encuentra una de las más hermosa tumbas medievales de la Catedral, la de Eduardo Príncipe de Gales, conocido como el Príncipe Negro (m. 1376). La efigie dorada le muestra en armadura completa incluyendo guanteletes y yelmo, con los estribos que ganó la batalla de Crécy, y junto a su perro. En la parte superior cuelgan copias de su “ajuar funerario”. Los escudos de la tumba incluyen, por primera vez, las tres plumas de avestruz, símbolo de la paz, las cuales todavía se conocen como “las plumas del Príncipe de Gales”. Las detalladas instrucciones funerarias que el príncipe dejó se siguieron fielmente, excepto la de enterrarlo en la Cripta- se juzgó más apropiado situar la tumba aquí, cerca de Santo Tomás Becket.

lunes, 8 de febrero de 2010

El Reino de León y la vida de Tomás de Canterbury


La vida de Santo Tomás de Canterbury es bien conocida por los miembros de la Cofradía, pero, paradójicamente, es posible que no suceda lo mismo con los acontecimientos que se desarrollaban de forma contemporánea en el Reino de León. Espero que este breve artículo sirva al menos para ofrecer un rápido vistazo de lo que acontecía en nuestra tierra.

Tomás Becket nació en Londres el año 1118. Por aquel entonces reinaba en León Urraca, hija de Alfonso VI, si bien los años de su reinado tocaban a su fin. Y casi habría que añadir “afortunadamente”, porque fue la suya una época plagada de conflictos internos y externos en los que la reina no siempre supo (o pudo) desenvolverse a la altura que requerían las circunstancias. En cualquier caso, al morir en 1126 fue sucedida por su hijo Alfonso VII, que fue sin duda el rey más poderoso que engendró el Reino de León. Mientras tanto, muy lejos de allí, se desarrollaba la infancia de Tomás Becket, de la que por desgracia no tenemos noticias. Alfonso supo imponerse a los nobles levantiscos, y con sus victorias pronto se hizo evidente que con él León volvía a ser el reino hegemónico en la Hispania cristiana. Tan fue así, que en 1135 se hizo coronar emperador en la capital leonesa, y fue reconocido como tal por los demás monarcas hispánicos, así como por los nobles del sur de Francia. Justo por esa época Tomás Becket salía de la adolescencia, y comenzaba a mostrar las dotes que lo elevarían a los más altos cargos palaciegos en Inglaterra. De hecho, pocos años después, en 1142, Becket pasó al servicio de Teobaldo, arzobispo de Canterbury. Como curiosidad cabe resaltar que en 1143, Alfonso VII, a pesar de estar en la cumbre de su poder, tuvo que reconocer la independencia al hasta ahora condado luso, con lo que nació el Reino de Portugal. Volviendo a Inglaterra, Enrique Plantagenet subió al trono inglés en 1154 con el nombre de Enrique II. Sin saberlo, su destino quedó atado al de Tomás Becket cuando lo nombró canciller al año siguiente, lo que equivalía a otorgarle un puesto similar al de primer ministro. Simultáneamente, en ese mismo año de 1155, y de forma un tanto sorpresiva, Alfonso VII decretó la división de su reino-imperio entre sus dos hijos, de tal forma que a su muerte Sancho le sucedería en Castilla, mientras que Fernando II lo haría en León. Ello ocurrió en el año 1157, y es casi seguro que la noticia de la muerte del Emperador llegó a la corte inglesa, ya que se trataba de uno de los reyes más poderosos de toda la Europa del momento, aunque es probable que Tomás no le prestara mucha atención, ocupado como estaba en compartir las francachelas de su amigo el rey Enrique II. Pero todo cambió en el año 1162, cuando éste lo elevó a arzobispo de Canterbury. Como es sabido, Tomás se tomó muy en serio su nueva dignidad, y cambió de vida por completo, ganándose la admiración de sus fieles, y enfrentándose al rey cuando éste intentó entrometerse en los asuntos de la Iglesia. Mientras tanto, en Hispania, Fernando II de León había logrado hacerse con la preponderancia frente a Castilla, por lo que llegó a intitularse Rey de las Hispanias. En 1170 fundó la Orden de Santiago, una de las órdenes de caballería que tendrían más importancia en la futura historia de la Península. Justo ese mismo año llegaron a su trágico final las disputas entre Tomás y Enrique II, cuando varios caballeros de éste asesinaron a Becket en su propia catedral. El horripilante acto acabó con Tomás, hombre, pero acabó elevándolo a los altares tan sólo tres años después: así nacía Santo Tomás de Canterbury, cuya advocación se extendió por el Camino de Santiago como una mancha de aceite.

D. Ricardo Chao Prieto

Historiador


- Artículo aparecido en nuestra revista nº4. Pero que por error apareció sin firma. La Cofradía de Santo Tomás de Canterbury lamenta el error y quiere agradecer públicamente la colaboración de D. Ricardo Chao a esta Cofradía. -

jueves, 4 de diciembre de 2008

Exposición de las vidrieras de la antigua iglesia de Puente Castro

RECORTE DE PRENSA, leonoticias.com

El Ayuntamiento de León ha invertido alrededor de 12 mil euros en la reparación de los cinco vitrales de principios del siglo XX
03/12/2008

Diez años después de que se desmontaran las vidrieras de la antigua iglesia de Puente Castro para su restauración volverán a ser colocadas en los ventanales del templo. El concejal de de Participación Ciudadana, Vicente Canuria, el abad de la Cofradía Santo Tomás de Cantherbury de Puente Castro y el equipo técnico encargado de la restauración de la iglesia se reunían esta mañana para cerrar los detalles de la exposición, que en el primer trimestre de 2009 mostrará los cinco vitrales restaurados las dependencias parroquiales de Puente Castro.

La idea propuesta por la cofradía al Ayuntamiento consiste en que durante los días previos a la colocación de las vidrieras de nuevo en la iglesia se expongan para que las puedan ver no sólo los vecinos, también los peregrinos y los leoneses y leonesas en general.

Las cinco vidrieras están actualmente guardadas en el viejo Consistorio de San Marcelo. La vieja iglesia de Puente Castro tiene seis vitrales, uno de ellos ya está colocado en el templo de San Pedro. Todos ellos son de la primera década del siglo XX. La restauración la llevó a cabo el taller de León ‘Vidrieras M3’.

La exposición de las vidrieras forma parte de un conjunto de actividades culturales de la Concejala de Cultura y Patrimonio y la Cofradía de Santo Tomás cuyo fin es promover y potenciar la herencia cultural de Puente Castro, entre uno más de los hitos que representa la restauración de la antigua iglesia de Puente Castro, objetivo prioritario del equipo de gobierno actual.

domingo, 19 de octubre de 2008

Vino con pastas en las fiestas de Santo Tomás de Canterbury en Segovia




VEGAS DE MATUTE - SEGOVIA
ISABEL JIMENO

El fin de año es especial en casi todos los lugares, pero en Vegas de Matute, aún más. Y es que antes del día 31 ya comienzan las celebraciones. El 29 de diciembre, festividad de Santo Tomás de Canterbury, es un día especial en la localidad.

Hoy, todavía es una fecha importante, en honor del patrón, pero las celebraciones ya no son tan intensas como hace años, cuando las fiestas se prolongaban hasta el 31 de diciembre.

Y comenzaban un día antes, con el conocido como 'vino y trago', que todavía sigue ofreciendo el Ayuntamiento la víspera. El 28 de diciembre por la noche los vecinos de Vegas de Matute se juntan para degustar el vino y las pastas en la Casa Consistorial. El mismo lugar en el que al día siguiente de nuevo hay otro aperitivo con motivo de la jornada grande del patrón de la localidad. Tras acudir a la misa en su honor y recorrer las calles en procesión al son de las jotas que entonan la dulzaina y el tamboril, los habitantes de Vegas de Matute se reúnen para degustar el vino con pastas que ofrece el Consistorio. Una de las tradiciones que rodean a esta fiesta, aunque con bastantes dificultades para mantenerse.

Más arraigadas y con más gente se mantienen las otras fiestas, las que a comienzos de septiembre se celebran en honor de la patrona, la Virgen de Matute.

domingo, 12 de octubre de 2008

Entrevista sobre la Cofradía de Santo Tomás de Canterbury


Una delegación de la Junta de Seises de nuestra Cofradía de SantoTomás de Canterbury se entrevistó el pasado 8 de noviembre 2006 con dos mayores de nuestro barrio de Puente Castro. Se trata de Secundino Fernández Diez, de 88 años, carpintero y miembro de nuestra Cofradía, y Macrina Gutiérrez Sandoval, de 91 años, ama de casa y miembro de la hermana Cofradía de las Ánimas de nuestro barrio. Durante unos 45 minutos estuvimos conversando con ellos sobre diversas cuestiones del pasado, presente y futuro de nuestra Cofradía.


• ¿Cuál es el primer recuerdo que tienen de la Cofradía?

S: Desde ya niño, puede ser con 5-6 años.

M: Con 3 años ya participaba en los actos tanto de la Cofradía de las Ánimas como de la de Santo Tomás.


• ¿Cómo se vivían en sus familias los actos de la Cofradía?

S: Con alegría, íbamos todos juntos. Por ejemplo en los entierros de los hermanos se pasaba lista, y si uno faltaba tenía que pagar una multa.

M: Por ejemplo se avisaba a todos los hermanos y se hacían turnos de vela. También se confesaba y se recibía la Comunión. Se llevaba el viático y acudía el Abad con la vara y el sacerdote.


• ¿Cómo era la procesión del Corpus Christi?

S: Se iba a la Catedral y allí se juntaban todos los santos como San Crispín (de los zapateros). Se llevaba a hombros hasta allí y la gente lo acompañaba. Al volver al barrio lo recibía el sacerdote y se tocaban las campanas, al igual que a la salida.

M: El Santo se llevaba en la víspera a casa del Abad y se arreglaba. Al volver de la procesión se comía puchero y cordero en casa del Abad, que era el que invitaba.


• ¿Y cómo era la procesión de San Pedro?

S: El mayordomo buscaba flores para arreglar los santos. Salían todos: Santo Tomás, San Pedro, la Virgen del Rosario, San Isidro, San Antón, San Roque, la Virgen del Carmen, la Virgen de Fátima, Santa Rita.

M: Al principio no había procesión, ya que cuando era joven sólo había un lienzo y luego se compró una imagen.


• ¿Qué cosas echan en falta de la fiesta de Santo Tomás (29 Diciembre)?

S: Santo Tomás era una fiesta grande y por ejemplo se comía turrón. Pero como solía hacer frío se pasó la fiesta grande del barrio a San Pedro.

M: Al principio salía en procesión, y también se daban caramelos a la salida y recordatorios, que consistían en una estampa.


• ¿Qué otros recuerdos tienen sobre la Cofradía y sus gentes, como abades antiguos,actividades o actos distintos a los habituales?

S: Me acuerdo de nombres de abades como Vitoriano, Quirino, Ulpiano el marido de Andrea, que por ejemplo nombró hermanos honorarios de la Cofradía a dos dulzaineros de Roderos: Solutor y Orlando.

M: Por ejemplo el día de San Antón el mayordomo, cuyo cargo duraba un año, arreglaba la Iglesia. La víspera se pedía por las casas. También se subastaba un cesto y el dinero se guardaba para alumbra al Santo todo el año.


• ¿Cómo ven actualmente a la Cofradía?

S: Bien, se organizan muchas cosas y la gente participamos.

M: La de Santo Tomás bien, aunque a la que yo pertenezco, las Ánimas, tiene poca gente.


• ¿Por qué creen que los jóvenes deberían participar y hacerse hermanos de SantoTomás
de Canterbury?

S: Porque hay buen ambiente y es algo que une mucho.

M: Porque hay mucha unión y confraternidad, y por ello tienen que animarse.


• Y ya por último, ¿cómo ven el futuro de la Cofradía?

S: y M. Bien, continuará porque hay mucha gente y se organizan cosas.

jueves, 7 de agosto de 2008

Película: Becket o el honor de Dios.


Thomas Becket es el gran amigo del alma del rey Enrique II de Inglaterra en el siglo XI. Compañero habitual de sus francachelas, es tal la confianza que el monarca tiene en él, que a pesar de ser sajón -los nobles normandos son la clase dominante- le nombra lord canciller del reino, entre la envidia generalizada y las protestas de los obispos de Canterbury y Londres. Aunque tiene criterio propio, y su lealtad al rey es incuestionable, Becket nota un gran vacío en su interior, y detecta las veleidades de su amigo, también en lo que se refiere a su afición a las mujeres. Algo va a cambiar cuando Enrique II, al fallecer el arzobispo de Canterbury, decide nombrar a Thomas para ese cargo. A éste la idea no le agrada, pero una vez consagrado obispo va a descubrir algo que al fin va a llenar su vida: el honor de Dios y su servicio, aun a costa de grandes sufrimientos.
Espléndida muestra de cine histórico, que adapta la pieza teatral del autor francés Jean Anouilh. La estructura consiste en un largo flash-back que se inicia en la catedral de Canterbury, adonde acude el rey a hacer penitencia ante la tumba del obispo muerto Thomas Becket. En la misma línea de la realizada dos años más tarde Un hombre para la eternidad, se dibuja de modo maestro la amistad entre un monarca y su primer ministro, y los conflictos de conciencia del segundo, cuya coherencia en el servicio a Dios le lleva al martirio. El film cuenta con el magnífico duelo interpretativo de Richard Burton y Peter O'Toole, y una buena recreación de la época medieval. La obra se había representado originalmente en Broadway en 1959, y Laurence Olivier llegó a representar los dos papeles, en distintas épocas.



Ficha técnica:


Año de producción: 1964
Dirección: Peter Glenville
Intérpretes: Richard Burton, Peter O'Toole, John Gielgud, Donald Wolfit, Martita Hunt, Pamela Brown, Siân Phillips, Felix Aylmer, Gino Cervi.
Guión: Edward Anhalt
Música: Laurence Rosenthal
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Duración: 148 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Biográfico, Drama, Histórico
Contenidos: Amor 4, Acción 0, Lágrimas 3, Risas 0, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]


Información obtenida en: http://www.decine21.com

miércoles, 6 de agosto de 2008

Dios y mi ley. Vida y muerte de Tomás Becket


Alfred Duggan, novelista histórico ingles de gran éxito de ventas durante los años 50. Aunque no empezó su carrera como novelista hasta los cuarenta y siete años. Completó una obra literaria en la que destacan las novelas históricas.

Sus voluminosas novelas conectaron, con los lectores, gracias a una
meticulosa investigación . Llegando a visitar prácticamente cada lugar y campo de batalla descrito en sus libros y trabajado sobre excavaciones arqueológicas en Estambul.

Escribió excelentes historias sobre la Roma Antigua y la Edad Media. "El Caballero con la Armadura" fue su primera novela y "Dios y mi ley. Vida y muerte de Tomás Becket" la novela que dedicó a nuestro santo.


Dios y mi ley. Vida y muerte de Tomás Becket

Argumento: El conflicto de las Dos Espadas, la del poder temporal y la del poder espiritual, resuena a lo largo del siglo XII. Un ejemplo de este conflicto fue famoso en toda Europa, el enfrentamiento entre Enrique II, rey de Inglaterra, y Tomás Becket, arzobispo de Canterbury. El trágico enfrentamiento entre el rey y Tomás Becket, que culminó con el asesinato de éste en su catedral, fue una complicada historia, difícil de entender si no se tiene en cuenta la trayectoria y las circunstancias de cada uno de ellos. Con una prosa aguda y depurada, Alfred Duggan recrea maravillosamente todas las escenas: la infancia del ambicioso Tomás de Cheapside y la conquista del país de manos del joven y apasionado rey; la temprana amistad que une a estos dos hombres y la aparición de las primeras fisuras entre ellos; los múltiples intentos de reconciliación y, finalmente, el asesinato en Canterbury y sus consecuencias.

Autor: Alfred Duggan (1903 - 1964)
Título original: God and my right. The life and death of Thomas Becket
Datos edición: Muchnik Editores, Histórica, Barcelona, 2001, 1ª edición

Puedes encontrarlo en http://www.bibliolimpo.com

lunes, 4 de agosto de 2008

La cofradía de Santo Tomás de Canterbury de Puente Castro por Máximo Cayón Waldaliso



El antiguo arrabal y ahora, desde reciente, popular barriada de Puente Castro, es un núcleo de población de la ciudad, humilde y sencillo, típico y laborioso, pero sobre todo, muy histórico ya que en su lugar estaba enclavado el famoso y antiguo Castro de los Judíos, erigido primitivamente para defender el paso del Torío, obra militar posteriormente demolida por Alfonso IX.


Precisamente porque estamos en época propicia, queremos hoy divulgar alguna curiosidad del archivo de la iglesia, donde hemos encontrado documentos de sumo interés religioso. Citemos entre otros, la “Regla del Santísimo Sacramento. Alejandro X Papa 8 de marzo de 1652”, verdadera joya caligráfica; “Libro de la Compañía de Santo Tomás”, de 1624, y otro ejemplar posterior, “Libro de la Compañía de Santo Tomás Cantúrriense, que se sirve en su ermita al arrabal de Puente Castro, extramuros de la ciudad de León. 24 de octubre de 1853”; “Regla de la Compañía de las Ánimas de San Pedro de Puente Castro”, donde también puede leerse”Hízose el de 1673, siendo Rector el Licenciado Andrés Jacinto de Córdoba y Abad Pedro de Soto, vecino del arrabal de Santa Ana”; “Regla de San Roque 1692”. Y otros varios pergaminos que compendian fundaciones de rancio sabor.

La popular, típica y castiza cofradía de Santo Tomás de Canterbury tiene vida propia de su misma fundación. La componen actualmente unas 200 personas entre “hermanos y hermanas”, siendo abad por este año el entusiasta cofrade (además de “papón”) don Saturnino Díez Alonso, hijo del popular encuadernador Saturnino, artesano de su oficio en el antiguo barrio gremial de San Martín, que ha sido alma de esta cofradía de Puente Castro durante muchos años y por ello ha sido nombrado secretario honorario, siendo secretario “normal” de tan antigua cofradía don Primitivo Presa, tan conocido en el ramo de la construcción.

Por varios documentos de esta cofradía de Santo Tomás de Carterbury, sabemos que su vida, además de piadosa, es para ejercer actos de caridad cristiana con nuestros semejantes como es el de enterrar los muertos. Y en algún lugar hemos leído, aunque ahora no precisamos, que en distintas épocas en que León sufrió la invasión de las pestes, como el cólera, etcétera, los cofrades de Santo Tomás de Puente Castro se ofrecieron voluntarios para dar sepultura a los cadáveres, precisamente cuando nadie o casi nadie, por miedo al contagio, quería practicar esta obra de misericordia.

Esta imagen de Santo Tomás, arzobispo de Canterbury, se venera en la parroquia de Puente Castro. La iglesia celebra su fiesta el 29 de diciembre, en cuya fecha la cofradía dedica una misa, “reiterando en nombre de todos los cofrades y sucesores cuanto cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia para alcanzar el perdón de los pecados y salvación de nuestras almas”

No hemos encontrado hasta ahora el origen de esta devoción de Puente Castro al santo inglés. Sabemos que Santo Tomás antedicho nació en Londres en 1117 y martirizado en Canterbury en 1170 por ser valiente defensor de la Iglesia. Por escrito de 10 de febrero de 1884 la asociación toma “desde ese momento el nombre de Muy Ilustre Cofradía de Santo Tomás Canturiense “ de conformidad con el Obispado, firmando el párroco don Simón Arias y los seises Miguel Cepedano, Remigio Moreno, Pablo Díez, José María Díez, Luciano Ramos y Norberto Torices, además de los hermanos Felipe Sierra, Francisco Redondo, que lo hicieron el nombre de la Junta General de aquella citada fecha.

La cofradía de Santo Tomás del Puente, como popularmente se dice, tiene, pues, mucha solera. Sus actos están bien definidos y su entusiasmo por formar en la procesión del Corpus bien comprobado. Por eso esperamos que el abad de este año, “jefe principal de la cofradía”, se muestre a la altura de las circunstancias para que estas cosas leonesas no se pierdan y conserven esa tradición y ese sabor tan especialísimo, máxime tratándose de una barriada que sabe hacer ruido en todas sus muestras. Vamos a ver si es verdad”

Máximo Cayón Waldaliso

Artículo publicado el 3 de junio de 1961 en el periódico “Proa” de León

domingo, 18 de mayo de 2008

Saluda del hermano Abad 2009

Existe en el Barrio de Puente Castro una de las cofradías más antiguas de León. Pues como nos contaba D. Máximo Cayón Waldaliso*, después de haber visto sus manuscritos antes del incendio de la Iglesia Parroquial, data de 1624. Aunque desgraciadamente sólo conservamos documentos desde 1877. Pero independientemente de su fundación es una muestra añeja, de cultura y religiosidad en León. Siendo una cofradía útil a su pueblo que quiere seguir aportando su servicio. Antes nuestros hermanos se encargaban de auxiliar a las familias víctimas de la peste, se aseguraban de que los suyos no estuvieran solos en los momentos más difíciles y recibían a los peregrinos de Santiago de Compostela. Y es que años antes alguno de ellos trajo a estas tierras las noticias de Santo Tomás Becket, de su vida y de su muerte, dando ejemplo de virtudes cristianas.


Hoy colaboramos con otras asociaciones asistenciales en su mantenimiento, promovemos actividades culturales y continuamos atendiendo a los difuntos de la Cofradía. Es una cofradía que se sigue moviendo, muy activa. Y es por eso que queremos estar presente en Internet para poder informar, más fácilmente, de las actividades, noticias y curiosidades que nos afectan. Queremos estar en contacto con los hermanos que, a pesar de haber nacido aquí, están muy lejos y con los que tenemos cerca para que se impliquen en las nuevas actividades.


Gracias por visitar la página y por interesarte por esta historia viva de León.


Pedro Moreno

Hermano Abad



*Cronista Oficial de León por los años 60